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Patrimonio Cultural de la Humanidad - Estancias Jesuíticas - Estancia Jesús María |
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Esta Estancia fue el segundo núcleo productivo del sistema organizado por la Compañía de Jesús a partir de 1618.
El conjunto se presenta como un texto complejo formado por dos unidades existentes y otras dos ya desaparecidas: aquellas son el templo y la antigua residencia - obraje; las partes desaparecidas correspondían a las habitaciones de indios y esclavos, formados por verdaderos pueblos indígenas, y por último los campos de cultivo y pastoreo. Esta estancia se caracterizó por la producción vitivinícola, que alcanzó un alto grado de desarrollo y calidad, y que se ha prolongado en el tiempo, constituyendo una característica de la zona. El esquema de ordenamiento espacial responde al usual tipo de las estancias jesuíticas cordobesas -el templo y el patio rodeado de galerías, en este caso, en dos de sus lados solamente.
Estas galerías, de planta baja y alta, están cubiertas con las técnicas usuales -entrepiso de bóvedas, techo superior de cabriadas-. Se comprende que no ocupen el tercer lado, pues éste corresponde a zonas de trabajo y no de residencia. En la iglesia, de una nave y acusado crucero, contrasta el bello trabajo de relieves del interior de la cúpula y de sus pechinas, la bien resuelta cúpula, la elegante espadaña extrañamente colocada en diagonal junto a la sacristía, con la pobre fachada, de proporciones poco felices y una ingeniosidad no muy graciosa. La restauración efectuada hacia la década del "50 tampoco fue muy feliz.
Se señala sobre todo el tratamiento de los muros exteriores y la pintura -brillante y oscura- de los elementos estructurales de madera, amén de las especies exóticas introducidas en el parque.
El interesantísimo museo permite, además de admirar la gran colección de objetos artísticos y documentos de época, conocer modos de producción y formas de vida propias de la estancia original.
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