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OROGRAFÍA DEL CHAMPAQUÍ

La totalidad de las Sierras de Córdoba conforman el conjunto más oriental de las Sierras Pampeanas, al que pertenece también el grupo de Santiago del Estero como una prolongación. Están constituidas por tres cordones fundamentales, aproximadamente paralelos entre si, que se recuestan, de Sur a Norte, en el Oeste Córdoba, abarcando una longitud de 600 kilómetros. Su surgimiento se explica como consecuencia de un plegamiento de la corteza terrestre que produjo la emergencia de masa granítica en la época del paleozoico. Al provenir los impulsos desde el Oeste, determinaron que las pendientes occidentales fueron más abruptas que las del Este; éstas son más suaves y atenuadas, características compartidas por todos los cordones montañosos de la provincia.

El cordón oriental, más conocido como Sierras Chicas, inicia su conformación en las serranías de Sumampa y Ambargasta (en Santiago del Estero), que en territorio cordobés reciben el nombre de Sierras del Norte, a saber: la Sierra de Macha, la Sierra de Ischilín, la Sierra de Copacabana y la Sierra de Masa.

Cerca de Capilla del Monte comienzan las Sierras Chicas propiamente dichas, que se prolongan hasta Río Tercero, para volver a elevarse nuevamente, hacia el Sur, en las Sierras de los Cóndores e ir perdiendo altura en la Sierra de Las Peñas, las que desaparecen en las cercanías de Tegua.

El cordón occidental, en realidad, está constituido por tres cadenas principales, de menor extensión que las anteriores. Dos de ellas corren paralelas entre sí: son las de Guasapampa y de Serrezuela, y la tercera, al Sur de ambas, la Sierra de Pocho.

Cordón Central o Sierras Grandes
Este Cordón Central, como lo indica su nombre, corre entre los dos anteriores, y por ser paralelos a los mismos su orientación es también de Norte a Sur. Se divide definidamente en tres sectores: la Sierra de Gaspar, que termina hacia el Norte en las inmediaciones de Cruz del Eje y, por el Sur, pierde altura y se ensancha en La Pampa de Olaen y de San Luis. Siguiendo hacia el Sur, están las Sierras de Achala, hasta llegar al Champaquí, donde comienza las Sierras de Comechingones, cuyo filo es el límite entre las provincias de San Luis y de Córdoba.

En el cordón central se destacan las siguientes elevaciones: cerros Mogote, con 2.100 m; Mogote Grande, 2.420 m; de La Cruz, 2.200 m; Cerro Negro, 2.250 m; Champaquí, 2.790 m; La Oveja 2.200 m; La Bolsa, 2.260 m; y Uspara, con 1.620m.

FITOGEOGRAFÍA DEL CHAMPAQUÍ

Antes de entrar en algunas breves especificaciones, conviene advertir que entre estos pisos, hay ejemplares de la flora que son comunes a los tres, con más frecuencia que los distintivos. Hacia la periferia de esta zona, la perspectiva ganadera tiene mucha importancia económica, ya que los faldeos están cubiertos de pastos naturales. Los céspedes más tiernos, como lo son los céspedes de altura, han disminuido debido a la invasión de las pajas duras: paja brava, paja india, paja de puerto y paja grande, que cubren casi por completo la cuesta de La Mesilla. Los lugareños suelen incendiar estas pajas duras para permitir, por un lado, que los animales lleguen con sus hocicos hasta el césped y, por otro, porque del fuego se salva el muñon y su retoño fresco sirve de forraje en los periodos de sequía.

Pero este recurso, cuestionable desde algunos puntos de vista, se ha restringido; en efecto, gracias a los planes de forestación, "la quema" quedó descalificada en muchos lugares porque pone en riesgo las plantaciones de coníferas, abundantes sobre todo en el cedro del Líbano.

Otras especies que pueden enumerarse son: barba de piedra, pingo-pingo; carqueja, sobre todo en la ladera oriental, y romerillo en la ladera occidental. En ésta se encuentra en mayor profusión las hierbas medicinales como la peperina, el tomillo y la salvia, que es la que se encarama a mayor altura. Como dato curioso cabe destacar que de las dos primeras no se encuentran ejemplares en la ladera oriental.

En los ríos y arroyos, en las quebradas húmedas y con vertientes, se dan variedades de helechos, particularmente el grande "Pteridium aquilinum", en Villa Alpina y, sobre todo, en la Quebrada del Tigre. En los cursos de agua, nunca en los más altos, crece también el berro.

Los árboles son muy ralos. Cumpliendo con planes de forestación, en la zona de El Gateado Muerto, se ensayó con los cedros del Líbano, con un rotundo fracaso. Sobrevivieron solamente los plantados durante la misma época en la sección baja de La Mesilla.

En los meses de primavera y verano, el excursionista se sorprenderá con la presencia de una singular flor: el digital o dedalillo: sus hermosos colores adornan el paisaje con toda la gama que va desde el blanco inmaculado al rojo oscuro.

El digital, dedalera o dedalillo (Digitalis purpúrea), es una planta bienal; pero las raíces tienen fuerza suficiente para conservarla viva durante años. En el primero se desarrolla una roseta de hojas; al siguiente la planta produce uno o varios tallos florales, que pueden sobrepasar el metro de altura, a partir de los meses cálidos. Las flores son grandes, tiene forma de dedos de guante, son levemente pilosas y disminuyen de tamaño desde la base del tallo hacia el extremo del mismo.

La dedalera o digital proporciona una sustancia valiosa para el tratamiento de las válvulas cardíacas y de hipertensión, por lo que ya los comechingones la empleaban en las infusiones, para aumentar la intensidad del latido cardiaco en las regiones altas. Pero es también extremadamente tóxica, por lo que se hace riesgosa su ingestión.

Las matitas de "Lobelia cymbalaria" se distinguen por sus flores de intenso color violáceo, y se las descubre a partir de los 1.800 m.

Si entre los excursionistas hubiera niños, se los podría entusiasmar descubriendo la frutilla silvestre. El fruto es pequeñito y de sabor algo ácido; su tono rojo es igual al de las que se cultivan en la huerta. Muy abundantes en Villa Alpina, se pueden buscar en la cuesta de La Mesilla en los lugares húmedos, y finalmente también el cruce del Arroyo Las Socabonas.

Vegetación del Macizo del Champaquí
Con todo acierto los comechingones que ocuparon este sector de las sierras le dieron el nombre de REGIÓN DEL CESPED, que eso significa Champaquí en su lengua. Pero la falta de control adecuado ha determinado que los céspedes hayan disminuido, y en cambio abunden las pajas duras, que son conocidas en varias regiones de la provincia.

En la zona de Puesto Domínguez están la salvia grande y la chica. En el caso de la primera, las hojas son aromáticas y las flores azuladas en espiras; los frutos secos.

En los arroyos aparece también la menta, tan conocida que se obvia su descripción.

Otra hierba, que es de sumo cuidado, es la "ortiga de la sierra", muy bella y de hermosas flores blancas con el centro bermellón; de pétalos ahuecados y frutos esféricos, urticantes y carnosos cuando están verdes y retorcidos en espiral cuando maduran. El solo roce con la piel produce irritaciones sumamente molestas.

Una especie de forma singular y que abunda más a medida que se asciende, es la "cola de quirquincho", a la que se le atribuyen propiedades afrodisíacas.

Las pajas duras forman pampitas hasta casi la cúspide por ambas laderas. Son: paja de puerto, paja india, paja grande de hojas anchas y largas, planas, que se utilizan para techar los ranchos. Asimismo, abunda la "hierba de oveja" o "pasto crespo". Entre los árboles se detectan dos especies: las mimbreras circundando los puestos, como excepción, y el "señor" del Champaquí: el tabaquillo.

El TABAQUILLO se destaca por su tosca belleza. Su silueta es sin par, tortuosa y rígida; su corteza se descascara en finas láminas de color cobre rojizo (como el arrayán), como si fuera una cebolla cilíndrica. La madera es quebradiza; sin embargo aunque floja se la utiliza como combustible, lo que ha determinado que el área de este árbol haya disminuido notablemente, conforme con lo que relatan los lugareños más ancianos.

HIDROGRAFÍA DEL CHAMPAQUÍ

Cuenca del Río de Los Reartes
De la cuenca del Río de los Reartes, que nutre al Dique Los Molinos, no se darán mayores detalles, ya que si en la excursión se evita Villa Alpina, no se lo vadeará nunca. Las nacientes de los arroyos que alimentan este río, están al norte del Champaquí, al pie mismo del Cerro La Totora o Grande. Asimismo, algunos hilos parten del extremo norte de La Mesilla.

Cuenca del Arroyo Los Ritos
Al iniciar el ascenso de La Mesilla, precisamente se lo hará entre las nacientes de los arroyos que se dirigen al Río de Los Reartes, y de los que bajando por la ladera oriental de dicho cerro, forman el Arroyo Los Ritos. Estos arroyitos (como el de Los Berros) y otras vertientes menores, brindar agua a los excursionistas. En particular conviene destacar el Arroyo Orco, donde se encuentra el hito denominado PARADA DEL TABAQUILLO. Este arroyo, más el de Las Petacas y Las Socabonas, formar el Arroyo de Las Mesillas, al Sudeste del itinerario.

Cuenca del Arroyo Las Socabonas
A poca distancia del Puesto Moisés López o Forestación, después de trasponer la roca del nicho, se cruza el ARROYO LAS SOCABONAS. Es un arroyo grande y en él se vuelcan los hilos de la zona EL GATEADO MUERTO; entre ellos se encontrarán el que surte a PUESTO CUFRE y el RANAS VERDES. Si hubiera suficiente tiempo para apartarse un tanto de la senda que sale de Moisés López, será posible admirar la cascada, de muy alta caída, del Arroyo Las Socabonas, antes de unirse con el Arroyo Las Petacas al que se habrá vadeado en su curso superior al pie occidental del cerro La Mesilla.

Cuenca del Río Tabaquillo
Sus nacientes están al Norte del Cerro La Totora, muy próximas a las del Río de Los Reartes; pero el Río Tabaquillo aumenta su caudal gracias a una infinidad de arroyitos e hilos que descienden por la pendiente Este del Champaquí; algunos deberán ser vadeados repetidas veces al ascender o descender, ya que recorren el cerro zigzagueando.

Así como el Río de Los Reartes termina siendo con otros el Embalse de Los Molinos, y luego con el río homónimo y el Anizacate, el RIO SEGUNDO; el Tabaquillo más los arroyos de las cuencas intermedias, forman el Santa Rosa y finalmente el RIO TERCERO.

Quien haya sopesado esto, no necesitará de recomendaciones o advertencias para que no acampe en las orillas de los ríos calamuchitenses. Pudiera suceder que no se advierta que sobre los cerros mayores estuviera lloviendo; pero son tantos los caudales que se unen, que las crecientes además de sorpresivas son arrolladoras, causando muchas muertes inútiles debido a la imprudencia.

 

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